La alameda de los descalzos y Paseo de aguas – una promesa cumplida

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La alameda de los descalzos y Paseo de aguas – una promesa cumplida

La Alameda de los descalzos, lugar de amores pero también fue escenario de duelos, por la noche los vecinos despertaban por el ruido de las estocadas y desafíos provocados por caballeros deseosos de limpiar su honor con sangre, pero tambien por el sonido de serenatas a las damas de la epoca…

Por 1770, el Virrey Manuel Amat y Juniet le da un nuevo toque a la Alameda Grande, cambia su nombre por el de “Alameda de los Descalzos”, en alusión al convento y la remodelación, donde hizo sembrar aromos, ñorbos, jazmines y capulíes, finalmente en 1856, el presidente Ramón Castilla, que paseaba seguido por este lugar, hizo colocar puertas y una verja de hierro traída desde Inglaterra, de 500 metros de largo por cada lado y 20 metros por cada frente, a los costados de la alameda se pusieron pedestales de piedra sobre los cuales iban 12 estatuas grandes de mármol de Carrara (Italia) que representaban a los meses del año y seis más pequeñas, de personajes de la mitología griega.

Alameda de los descalzos

También la dotó de maceteros con base de hierro, bancas, una glorieta y faroles a gas, existieron en distintas épocas otras alamedas, como la de Acho (actual playa de estacionamiento de la Plaza de Toros, denominada Alameda Nueva, donde se encontraba la estatua de Colón, hoy ubicada en el paseo del mismo nombre en el Cercado) y la de las Cabezas, construidas en 1738 por el Virrey Marqués de Villa García para embellecer esa parte del río, también esta la de Bobos (costado de Descalzos, desde donde partían los habitantes para la Fiesta de Amancaes) y la de Trajamar (construida más reciente, en el siglo XX), por donde se encuentra el puente Santa Rosa (avenida Tacna).

Alameda de los descalzos

PASEO DE AGUAS

Se dice que el Virrey Manuel Amat y Juniet, muy enamorado le preguntó a Micaela Villegas, la “Perricholi” qué obsequio quería recibir y ella le dijo:

“Quiero la luna y las estrellas a mis pies”

El pedido fue cumplido, un día, ya terminada la parte mas importante del paseo, el virrey sentó a la Perricholi al borde de la pileta de noche y le pregunto: ¿Qué vez reflejado en las aguas?, ella le contesto que la luna y las estrellas, así ella tuvo el cielo a sus pies, reflejado en el Paseo de Aguas que su amante mandó construir para ella.

Paseo de Aguas

La obra se inició en 1770, en un comienzo se llamó Paseo de la Narbona, debido a un antiguo juego de aguas existente en la ciudad francesa de ese nombre, el mismo Virrey diseño todo, quién no pudo ver finalizados los trabajos, quedando inconclusa, posee una arquería y un gran espejo de agua, este se surtía del río, a través de un canal, gracias a un sistema circulante, el agua era elevada para caer a modo de cascada. la idea era tener jardines y surtidores al rededor, los que no se pudieron concretar, debido al retorno del virrey a España y a la oposición de los moradores de la zona.

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